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Aumenta la tensión de la crisis boliviana ante alertas de Evo Morales
Bomberos combaten este miércoles el incendio causado por desconocidos en el edificio del Tribunal Departamental Electoral y del Servicio de Registro Cívico en Santa Cruz (Bolivia). Foto de EFE/Juan Carlos Torrejón

La crisis política en Bolivia sumó este miércoles un grado más de tensión al advertir el presidente Evo Morales de que se encuentra en “estado de emergencia”, para defenderse de un “golpe de Estado” de la derecha opositora que le prive de una victoria en las urnas.

El empleo por Evo Morales de la expresión “estado de emergencia” desató las alarmas, cuando se refería solamente a que su gobierno y los movimientos sociales que le apoyan se movilizan para defender una victoria que ya celebran, pese a que sigue el recuento de votos de las elecciones del domingo.

La Constitución boliviana no prevé ni siquiera esa figura, sino el estado de excepción.

Morales compareció a primera hora de la mañana en la sede de su Gobierno en La Paz, por primera vez desde la noche electoral del domingo y después de que las protestas por el temor a un fraude en el recuento se extendieran desde entonces por el país.

El mandatario empleó una advertencia recurrente en su discurso en sus trece años en el poder: la derecha opositora maquina el golpe.

Para evitarlo apeló a la “movilización pacífica” de los suyos y pocas horas después centenares de campesinos, mineros, indígenas, sindicalistas y funcionarios estatales marchaban por el centro de La Paz coreando “Evo no está solo”.

La marcha pacífica en la sede del gobierno contrastó con los choques violentos en Santa Cruz, capital financiera de Bolivia, a palos, golpes y pedradas entre incondicionales y detractores del presidente, con continuas cargas de policías antidisturbios.

Santa Cruz fue una de las ciudades donde más se dejó sentir un paro que tenía vocación de nacional, junto a otras como Cochabamba y Tarija, aunque en la sensación fue de que quedó lejos de afectar al país en su conjunto.

El opositor Carlos Mesa reiteró su llamado a que las protestas sean pacíficas e instó a la comunidad internacional a que no permita que Morales aboque al país a una dictadura.

Mesa, que fue presidente de Bolivia desde 2003 hasta que en 2005 renunció ante una grave convulsión social, recibía desde Washington un apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El organismo internacional cree que la convocatoria de una segunda vuelta electoral es la mejor opción, incluso en el caso de que Morales consiga la victoria en primera ronda, debido a las dudas en el recuento.

El candidato opositor no está dispuesto a rendirse hasta que el órgano electoral, al que acusa de fraude al servicio del presidente, ceda y reconozca que ha sido capaz de forzar en las unas una segunda ronda contra Evo Morales, quien desde su llegada la poder lleva ganando en primera por mayoría en tres elecciones consecutivas.

La cuenta de los votos lleva prácticamente estancada en el 97 por ciento desde la noche del martes, con un 46.68 por ciento a última hora de la tarde de este miércoles para el Movimiento del Socialismo del mandatario boliviano.

La alianza Comunidad Ciudadana de Mesa va por el 36.85 por ciento y las otras siete opciones opositoras quedan muy alejadas, por debajo del 9 en el mejor de los casos y la mayoría ni llegan al 1.

El lento conteo deja por ahora a Evo Morales cada vez más cerca de ganar en primera vuelta, en este momento a solo un 0.17 por ciento.

Para ganar las elecciones en Bolivia hay que alcanzar el 50 por ciento más uno de los votos, o el 40 con 10 puntos sobre el segundo, para lo que solo le faltan esas décimas.

Un cómputo que Mesa advierte de que no va a reconocer hasta que no coincida con sondeos que le dan una diferencia de apenas el cuatro por ciento, con la que iría en diciembre a una nueva oportunidad ante los electores midiéndose entonces en solitario con Morales, al ser los dos más votados.

Con información de EFE