Minuto a Minuto

Nacional Políticos, lo que quiere Trump
          El punto será el posicionamiento, hoy, de la presidenta de la República, en medio de la peor crisis que le estallaron en lo que va de su gobierno
Economía y Finanzas Citi anuncia el cierra de la venta del 22.6% de su participación accionaria en Banamex
Citi confirmó que, tras este proceso acelerado, no anticipa ventas adicionales durante el resto de 2026
Economía y Finanzas México pierde atractivo por los trámites que frenan la inversión, advierten especialistas
Un estudio reveló que el costo promedio que pierden las empresas por tiempos de espera de trámites asciende a 22.09 millones de pesos
Ciencia y Tecnología Nuevo satélite de la NASA revela en tiempo real el hundimiento de la Ciudad de México
El satélite NISAR de la NASA muestra que algunas zonas de la Ciudad de México se hundieron más de 2 centímetros por mes a finales del 2025
Nacional Manuel Albares subraya la “total normalidad” entre España y México tras reunirse con Sheinbaum
"Lo que hemos hecho es mirar hacia el futuro, esa gran etapa en las relaciones bilaterales", dijo Manuel Albares

La felicidad debilita: ya tienes algo que perder. Florestán

Le contaba ayer que grabar conversaciones telefónicas se ha convertido en una industria, delictiva, pero industria, y también le decía que ya nadie escucha por morbo, es siempre con un interés público o de lucro.

¿Para qué graban? Básicamente para obtener información que puedan utilizar para dañar o extorsionar al que es grabado.

En México, como en el mundo, el espionaje telefónico está a cargo de instancias de seguridad de gobierno o del poder económico, que invierten millones de dólares en las nuevas tecnologías, que son sus herramientas de uso cotidiano.

En México se graba a diestra y siniestra y nadie, pero nadie resiste la publicación de una conversación privada, que al difundirse adquiere otra dimensión, que a veces no tiene, sin importar lo inocuo de la charla, ya no se diga de asuntos graves de Estado o secretos, oficiales o personales. ¡Peor para la víctima, mejor para el victimario!

En el caso de Lorenzo Córdova, no era, “yo gran jefe”, la primera vez que lo grababan. Lo traían pinchado desde antes de llegar a la presidencia del Instituto Nacional Electoral, como a muchos protagonistas de la vida pública, a fin de obtener información de arreglos, negociaciones, cesiones, presiones, acuerdos, irregularidades y conspiraciones al interior del INE, con los consejeros, con los partidos, con el mismo gobierno.

Pero después de meses de estar pinchado, lo único que le encontraron a Córdova fue el comentario políticamente incorrecto del “yo gran jefe” y el hasta coloquial “¡No mames, cabrón!”

Y si eso fue lo más grave que le escucharon en cientos de conversaciones privadas a Lorenzo Córdova, quiero decir que pasó la prueba de integridad como autoridad electoral, aunque las buenas conciencias se hayan escandalizado y exijan su renuncia, cuando esos corazones sangrantes, que se dicen indignados y hasta ofendidos, no puedan pasar la prueba pública de sus conversaciones privadas, lo que nadie puede resistir.

Y se los digo por aquí, porque esto es algo que no se los puedo contar por teléfono.

RETALES

  1. IMPERTINENCIA. El embajador de España Luis Fernández Cid fue el anfitrión, ayer; de una comida con directivos de empresas hispanas en la que el invitado fue Luis Videgaray. La sorpresa fue que asistió el representante de OHL y que, ante 40 comensales sin vela en su crisis, se puso a litigar sus asuntos en la mesa, totalmente fuera de lugar. El secretario de Hacienda no hizo ningún comentario. Los otros invitados, sí;
  2. MOLINAR. La muerte de Juan Molinar Horcasitas reunió a los panistas de todas las tendencias. Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray y Aurelio Nuño llevaron la representación presidencial; y
  3. COSTOS. Si todo lo que sucede en Guerrero lo endosan al presidente Peña Nieto, ¿por qué no va a querer entonces un gobernador de su partido?

Nos vemos el martes, pero en privado

[email protected]

Twitter: @lopezdoriga o Web: lopezdoriga.com