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Llama la atención que tantos se sorprendieran ayer por el anuncio de la CNDH para designar al esposo de una secretaria de Estado como calificador de los candidatos al INE. Llama la atención porque parece que no asistieron al proceso electoral de 2018.

Porque, si el ganador tuvo algo, fue que nunca engañó a nadie, muy en especial sobre el INE: siempre dijo que si era presidente lo iba a cambiar. Y ¿saben qué? lo va a cambiar. Como cambiará todo lo que dijo que cambiaría:

“El INE y el TRIFE no inspiran confianza. Por eso nos estamos preparando al 100 para la defensa del voto. Después de esta elección habrá, es nuestro compromiso, una auténtica democracia y ya no habrá fraude electoral en ninguna de sus modalidades”.

La verdad, el candidato siempre fue muy sincero.

Y una prueba fue el anuncio de presidenta de la CNDH de ayer, pues su problema no fue designar al esposo de la secretaria de Estado: el problema es precisamente que la presidenta de la CNDH consideró que su decisión era correcta.

Porque, si ser esposo de una secretaria de Estado representa ya un tremendo conflicto de interés, se trata además de un político pública y visceralmente hostil al INE y, peor aún: está invalidado por ley porque tiene un cargo en un partido, el partido gobernante.

Pero la presidenta de la CNDH pasó todo eso por alto, lo cual sirvió para precisar que el actual régimen de gobierno no tiene límites a la hora de ejecutar lo que decide ejecutar, sin miramientos de formas o seguimiento de normas.

Por ejemplo, el proceso para la presidencia de la CNDH: la actual titular fue impuesta, aunque el reglamento indicaba no podía haber sido dirigente de partido durante el año previo al nombramiento. Y ella tenía cargos en Morena al momento de ser elegida.

¿Otro ejemplo? el gobernador de Baja California, quien estará cinco años en lugar de dos. La Corte lo decidirá, pero la secretaria de Gobernación adelantó en una infidencia pública que “la norma va a pervivir”.

Entonces, sorprende el asombro por la designación del esposo de la secretaria como calificador de los candidatos al el INE, al mismo INE del que dice: “Los consejeros han jugado un papel de cómplices, en mayor o menor medida, del viejo sistema de corrupción”.

Y en 2017, el entonces candidato presidencial de Morena elogió en entrevista con León Krauze, para Univisión, la democracia venezolana:

—Hugo Chávez fue electo con una democracia mucho más vigilada o con elecciones más vigiladas que las nuestras.

—¿Mejor aquella democracia que la nuestra?

—Sí, en lo electoral, sin duda. Aquí nos han robado la Presidencia.

No: jamás engañaron a nadie.