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En su eficaz estilo campirano de meter, entre col y col, una lechuga, el presidente anunció el jueves pasado su proyecto para fortalecer los medios donde trabajan los conocidos como Lord Molécula y la Corredora keniana. Los llamó “medios digitales”.

Y adelantó una novedad que denominó “medios alternativos”, parecida a la estrategia para controlar los medios en otros gobiernos del Socialismo del 21, que Chávez, Correa y los Kirchner rotularon como “democratización de los medios”.

Con Chávez, acabó en cerco, cierre y quiebra de la prensa libre en Venezuela. Los Kirchner y Correa casi lo logran, pero perdieron el poder. Sin embargo, lo retomarán con el triunfo de sus alfiles en Argentina y en Ecuador.

Aquí, anunció el presidente: “Vamos a fortalecer a los medios digitales y formar una prensa alternativa para que esta prensa conservadora, que nos atacó por lo del NAIM, ya no tenga el mismo peso”. O sea: empoderar más a la que ya domina, y crear otra.

La prensa nueva que tiene el presidente es a la que permite preguntar en su campaña diaria, que arranca con las populares “Mañaneras”, y que el doctor Luis Estrada tiene diseccionada en SPIN-Taller de Comunicación Política:

Hasta el lunes pasado, tras 822 días de gobierno y 556 conferencias, los “medios digitales” (gente que lee las preguntas que hace) tuvo el 47 por ciento de la interacción con el presidente; los periódicos el 25, la TV (14), la radio (7), revistas (2) y “otros” (5).

Pero el presidente es injusto con los dueños de medios, pues salvo Reforma, El Universal y algún noticiero de radio, el resto le rinde sus espacios editoriales (portadas, teasers, cobertura) desde un par de semanas antes que ganara la elección.

Lo que permiten algunos es la crítica de ciertos articulistas. Y eso les merece elogios, porque muchos dueños soportan cañonazos casi diarios en la “Mañanera”, debido a esos articulistas, aunque algunos de éstos ya ni pueden criticar al gobierno como antes.

Cada populista ha tenido un método para “democratizar los medios”. El del presidente de México será haciendo morir de inanición a los tradicionales que pueda hacer morir, para “fortalecer a los medios digitales y formar una prensa alternativa”.

El chavismo presionó a propietarios a venderle a testaferros suyos, tomó el negocio de importación de papel periódico, cerró 54 emisoras, 17 impresos y 8 canales de TV, suspendió a medios internacionales… sólo en 2007.

Correa prohibió a los empresarios de otros giros invertir en prensa (“si son industriales que inviertan en industrias, no en medios”); los Kirchner sólo dieron pauta publicitaria a sus simpatizantes; Ortega los persiguió con auditorías.

Aquí, es el momento de Lord y la Corredora.

Eso es lo que trajo el barco.