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Para qué jugar con las palabras: México vive un abierto desacato del presidente a las reglas democráticas: por sus pistolas adelantó cinco meses la precampaña electoral en su partido. ¡Casi medio año! Y bocabajo todos. Aquí no pasa nada.

El órgano electoral es un invitado de piedra en el sistema político mexicano; y si antes funcionó, fue porque Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña lo fortalecieron, respetaron y procuraron. El actual presidente lo desdentó, y hoy el INE es poca cosa.

Porque el INE, y en grandísima medida, las instituciones de la democracia mexicana (INAI, IFAI… más todas las demás) dependían de la voluntad del poder de turno, del consenso que permitía para que existieran, ganara quién ganara la presidencia.

Sí, es estimulante que las marchas ciudadanas hayan logrado la permanencia del INE sin el Plan B del presidente actual, para tomarlo como ya lo hicieron Maduro y Ortega. Pero al final es un INE apenas burocrático para organizar elecciones y contar votos.

Por ejemplo, el INE no puede hacer nada ante las descaradas violaciones de Morena a la ley electoral, como que las precampañas deben empezar en la tercera semana de noviembre. Los precandidatos de Morena la harán del 19 junio a 27 agosto.

Además, del 28 agosto a 3 septiembre, Morena realizará su supuesta encuesta; y, el seis de septiembre, el presidente destapará a quien abandere al partido oficial seis de septiembre. Resumen: Morena hará precampañas adelantadas.

Y el INE no puede hacer nada ante un presidente que, a diferencia de los cinco anteriores, no lo respeta, ni protege, ni procura, ni lo quiere; al contrario, lo rechaza: ordenó a sus corcholatas hacer cinco meses de un proselitismo electoral absolutamente ilegal.

En las pasadas elecciones del Estado de México, el presidente, sus corcholatas, secretarios de Estado, gobernadores de Morena y funcionarios hicieron campaña, violaron todo al descaro, y no sucedió nada. Ya calaron al INE. Ya saben que sólo cuenta votos.

Jamás, desde la existencia del órgano electoral independiente se vieron las actuales campañas adelantadas, violaciones a las normas y reglamentos. Un grandísimo cochinero, con la tolerancia del INE. Y eso hay que escribirlo: no más faltaba más.

Y el INE se agacha ante este presidente no de ahora, eh. Lo hizo cuando negó el registró al partido político de Felipe Calderón, México Libre, por un tecnicismo de pacotilla y de último minuto. No hay México Libre por miedo del INE al presidente.

Un presidente que se la cantó limpiamente, entonces al INE, a pesar de que el INE le hizo el grandísimo favor de quitarle de en medio a su peor adversario político: “Si le otorgaban el registro, ahí se acababa el INE”. Tómala.

Es México hoy.