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A Paola Longoria solo le falta el brillo olímpico que no existe para el ráquetbol
Foto de @COM_Mexico

Se lo ha ganado todo y por lo alto. A la mexicana Paola Longoria solo le falta una medalla olímpica pero el ráquetbol aún no hace parte de esas justas en la que sin duda brillaría y dejaría una marca difícil de alcanzar.

Este martes volvió a colgarse una dorada en unos Juegos Panamericanos, esta vez en Santiago de Chile, donde se impuso a su máxima rival, la también mexicana Montserrat Mejía, por 11-9, 11-8 y 11-3.

Ya son cuatro títulos continentales seguidos a los que se suman doce Abiertos de Estados Unidos en individual -seis más en dobles-, cinco mundiales, tres Juegos Panamericanos, cuatro Centroamericanos y del Caribe… la lista es larga.

A sus 34 años se ha vestido con más de medio centenar de oros en un medallero donde escasean las platas y los bronces.

Longoria fue la primera mujer mexicana en alcanzar el número uno en el ránking profesional del ráquetbol un logro que mantuvo por una década de forma consecutiva.

Sabor a despedida

Empezó pequeña y no por su amor al deporte sino por una necesidad de sus padres de calmar la hiperactividad de su hija.

Desde los ocho años, cuando entró por primera vez a una cancha y no sabía muy bien qué hacer, viene perfeccionándose y hoy en día es la única jugadora profesional en aplicar la empuñadura semioeste, un estilo poco usado que permite golpear la pelota mientras está subiendo, pero también responder aquellas que vienen muy altas imprimiendo una fuerte aceleración a la cabeza de la raqueta.

Pese a ser gigante en su ramo, siente los mismos nervios de la primera vez cuando entra a una competencia. Esa adrenalina es la que la motiva, la que la lleva a luchar y a ser siempre mejor.

Tras más de dos décadas de triunfo sobre triunfo ha empezado a ceder terreno. Después de diez años como número uno del deporte, Mejía, su compatriota y su máxima contrincante, la destronó.

Estar en el segundo lugar no la afana. Tras casi 26 años de carrera Longoria ya no pretende “ser tan perfecta” e incluso dejó en duda si seguirá compitiendo en unos Panamericanos.

No lo sé. A lo mejor regreso en cuatro años, pero no lo sé”, sostuvo la mexicana tras obtener su cuarto título en las plazas.

Para ella, sin embargo, era importante despedirse por lo alto, triunfante. “Irme como campeona y es el mejor sabor para una atleta”, aseguró.

Por ahora ella hace parte de un abanico de mujeres mexicanas con garra que además de destacarse en ráquetbol, también levantan el verde, blanco y rojo de su bandera en otras disciplinas, como taekwondo, atletismo, gimnasia, natación, clavados y pentatlón.

Con información de EFE