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Lo dice en campaña desde 2006; ya está bueno de que millones se hagan los nuevos en la plaza, eh: Pero, por si querían más caldo, ayer el presidente reiteró que no cree en el INE, en el Tribunal Electoral ni en la Corte. Y si gana con Sheinbaum, los tomará todos.

“No les tengo confianza, no de ahora, sino de tiempo atrás (al INE, al Tribunal Electoral y ni la Corte)”, avisó en La Mañanera de arranque de semana. Y es coherente en eso, desde hace años. Su idea es que México funcione electoralmente como Venezuela.

Sí, claro que sí. Y lo ha dicho él mismo. En 2017, siendo candidato presidencial puntero en las encuestas, como abanderado de Morena, elogió en entrevista con León Krauze, para Univisión, la democracia venezolana:

–Hugo Chávez fue electo con una democracia mucho más vigilada o con elecciones más vigiladas que las nuestras, dijo el candidato.

—¿Mejor aquella democracia que la nuestra?, preguntó el entrevistador.

—Sí, en lo electoral, sin duda, despuesta del candidato.

Y, ya como presidente, votó en la OEA en contra de condenar a la dictadura de Venezuela por “realizar

elecciones fraudulentas, ni libres, ni justas, ni imparciales, ni transparentes, ni de conformidad con el derechos internacional”.

También votó en la OEA en contra de condenar a la dictadura de Venezuela por haber designado “una Asamblea Nacional ilegítima, contrarias al Estado de derecho democrático y la independencia de los poderes políticos del Estado.

Es decir, el presidente es congruente con lo que dice: al menos con lo que dijo como candidato en 2017, que Chávez fue electo con una mejor democracia que la nuestra, en lo electoral. El mismo Chávez que se reeligió hasta que la muerte lo separó del poder.

Nuestro presidente también votó en la OEA a favor de que Maduro usara al Ejército para cerrar el Parlamento a los diputados opositores, e impedir la toma de protesta de éstos como mayoría opositora. El voto de México siempre es con la dictadura chavista.

Y, aquí, tras ganar, dijo que “INE y TRIFE no inspiran confianza. Vamos a establecer una auténtica democracia y ya no habrá fraude electoral en ninguna de sus modalidades”. Él está poniendo las piedras y Sheinbaum pondrá la estufa, aunque sea de palo.

Pero, en la historia, la gran mayoría carece de claridad para ver esto, cuando está cocinándose. Por eso, es la gran mayoría la que acaba siendo asada como pavos en Nochebuena.

Porque la mayoría siempre mete la pata electoral, cuando mejor vive, y tiene tiempo para cultivar el odio y el resentimiento.

Y en pensar que, todas las culpas, son lavadas no usando popote, para no matar a las tortugas.