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Hace un par de semanas, el reconocido economista Nouriel Roubini publicó un muy interesante texto en el portal Project Syndicate analizando la etapa actual del ciclo económico y planteando las razones que podrían generar una recesión global y crisis financiera en el 2020.

Roubini, quien es catedrático en la Facultad de Economía de la Universidad de Nueva York (NYU), es reconocido como uno de los pocos especialistas que pronosticó acertadamente la debacle financiera del 2008-09.

El texto de Roubini comienza por reconocer que después de varios años de crecimiento lento e inconsistente —con varias salidas en falso y constantes amenazas— la economía global se encuentra en una robusta etapa de crecimiento impulsada por una combinación de estímulos fiscales en Estados Unidos y China y estímulos monetarios en Japón, Europa y también China.

El catedrático de NYU reconoce que la inercia actual debe continuar hacia el 2019, pero identifica 10 razones que podrían generar una crisis financiera seguida de una recesión en el 2020. Uno de los puntos cruciales que destaca Roubini es el sobrecalentamiento de la economía americana como resultado de la implementación de estímulos fiscales a destiempo que está propiciando la inflación, incrementos en las tasas de interés y una apreciación del dólar. Para Roubini, las presiones inflacionarias no serán exclusivas a Estados Unidos, lo cual generará un entorno global donde los impulsos monetarios, omnipresentes durante la última década, irán desapareciendo.

Otro riesgo importante al que apunta Roubini es el de las crecientes disputas comerciales que amenazan con convertirse en guerras comerciales duraderas, contribuyendo a un menor crecimiento y mayor inflación a nivel global.

Adicionalmente, Roubini argumenta que la política de la administración Trump de restringir la inmigración (tanto legal como ilegal) generará presiones salariales y reforzará la necesidad de elevar las tasas de interés en Estados Unidos. Adicionalmente, Roubini considera que la eurozona se desacelerará conforme el Banco Central Europeo retire los estímulos monetarios y las tensiones comerciales crezcan, exponiendo de nuevo las vulnerabilidades del marco institucional de la zona y los problemas fiscales estructurales de las economías más endeudadas como Italia.

El deterioro fundamental del panorama de crecimiento e inflación y el endurecimiento de las políticas monetarias generarán a su vez un ajuste importante en los mercados accionarios, terminando con la racha alcista de los últimos 10 años.

Roubini argumenta que los niveles actuales de valuación están incorporando un escenario sin riesgos a la baja.

El ajuste en los mercados financieros llevará a una disminución en los niveles de liquidez y un endurecimiento generalizado de las condiciones financieras, generando la posibilidad de un credit crunch para los países y compañías más apalancadas.

El daño sería especialmente visible en algunas economías emergentes y en sectores caracterizados por altos niveles de endeudamiento.

Por último, Roubini argumenta que, a diferencia de crisis anteriores, las autoridades financieras de las principales economías cuentan con muy pocas herramientas para implementar políticas económicas contracíclicas, ya que éstas han sido prácticamente agotadas en el proceso actual de recuperación.

Aunque los factores que resalta Roubini no necesariamente se materializarán en su totalidad, algunos de ellos parecen inevitables, conduciendo a una muy probable desaceleración, aunque no una recesión y crisis financiera de gran profundidad.