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#LaPeorMamá ¿Por qué etiquetamos a nuestros hijos?
Foto de Archivo

El otro día estaba viendo una serie, ya ven que yo con las películas y las series me inspiro.

La serie es buenísima, pero en el capítulo que vi se enfocaban en el primer hijo, el número uno. Sus papás así le decían cuando estaba chico, fue el primero en nacer de unos trillizos y el primero en hacer todo. Gatear, caminar y no sé cuantas cosas más.

El capítulo básicamente hablaba del peso que este individuo de 37 años cargaba al ser el “número uno”. Y de como siempre se sentía insuficiente al no cumplir las expectativas de sus padres y sus hermanos.

Este hombre se tatuó prácticamente la etiqueta de “número uno”. Y justamente eso es lo que pasa con las etiquetas que nos pusieron nuestros papás, o con las que nosotros le ponemos a nuestros hijos.

“Aunque las etiquetas no reflejan la verdad, algunas veces las personas actúan conforme a ellas. Las convierten en sus creencias y, en consecuencia, logran que su comportamiento se dé conforme a ellas, ya que, tal como uno piensa, así se desempeña”. (G. Phillibert)

Que fuerte es ver cómo una mamá se refiere a su hijo como lento, torpe, etc. Y peor ver cómo ese niño ni siquiera piensa en arriesgarse para lograr algo pues ya sabe que es lento y torpe.

Etiquetar a nuestros hijos de berrinchudos, flojos, y cualquier otra cosa que se les ocurra, solamente logra que nuestro hijo se crea esa etiqueta y en consecuencia actúe conforme a ella.

¿Por qué esperamos que nuestros hijos dejen de hacer berrinches si siempre nos referimos a ellos como berrinchudos, incluso con otras personas?

Si mi hijo escucha a cada rato a su mamá diciendo: “Ay, Fulanito ya me tiene harta, no sé qué hacer con él, es un berrinchudo”. Lo más probable es que Fulanito no pare de hacer berrinches puesto que su mamá, la persona en la que más confía y que más lo ama, dice que eso es lo que es.

Esa etiqueta, “berrinchudo”, lo define. Y puede ser por el resto de su vida.

Y en lugar de berrinchudo podemos usar la que quieran. Tanto negativas, como según nosotros positivas.

¿Qué me dicen la del hermano mayor? ¿De dónde sacamos la idea de que el hijo mayor tiene que ser el que se haga responsable de los hermanos? ¿Quién dijo que el hermano mayor tiene que cuidar a sus hermanos? ¿De dónde sacamos que del mayor depende que los hermanos se porten bien o mal?

Gordita, esa es una de mis preferidas. Ustedes no están para saberlo pero esa etiquetita la he llevado encima de mí durante toda la vida. Y sé que mi abuela me la dice con todo el cariño. Nunca fui la flaquita así que era y soy la gordita. Pregúntenme ustedes cuanto trabajo me cuesta bajar de peso y que tal soy para sabotear mis dietas. Y lo sé, pero en verdad la mente es bien poderosa.

Las etiquetas son una falta de respeto a nuestros hijos. Si nosotros les exigimos respeto, debemos respetarlos y evitarlas.

¿Por qué no mejor los llenamos de todas las virtudes que vemos en ellos? ¿Por qué no mejor les decimos lo hábiles que son en los deportes? Quizá son muy artísticos. Si son inteligentes, debemos decírselos. Si cooperan en la casa, debemos hacerles saber que nos agrada el que sean cooperadores.

Me queda muy claro que hay niños que hacen berrinches, de hecho casi todos, pero eso no quiere decir que son berrinchudos. Simplemente tuvieron un momento de berrinche por alguna razón específica.

Uno es lo que es, y está en donde está por lo que tiene en la mente”. (Ziglar.)

Llenemos la mente de nuestros hijos de las virtudes que poseen para que realmente construyan un autoestima y crean que pueden hacer lo que se propongan.

Gracias por leer.

#LaPeorMamá