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Guadalupe Acosta Naranjo lanzó un reto a la pendenciera machuchona de Campeche: Oiga, doña @LaydaSansores… Este video está bueno para su programa de los martes. En él usted confiesa cómo Carlos Salinas la hace diputada federal… Ándele, páselo, va a tener mucho éxito.

En la grabación la señora confiesa que su carrera política se la debe al ex innombrable: “…Y sí me cuida, me cuida todo ese tiempo. Iba a Campeche y saludaba a mi padre (Carlos Sansores Pérez). Mi padre le reprochaba: ‘Laydita no tiene trabajo’, ¡jajajaja!, y no teniendo nada, estando desempleada, entonces Salinas me pone de plurinominal. Me hace diputada federal plurinominal. Hacen todo un juego, quitan a Eduardo Andrade, lo ponen de subprocurador, y a mí me ponen en su lugar. Salinas cumplió su palabra, yo se lo reconocí. Las facturas políticas se pagan…”.

Pendiente de las “benditas redes sociales”, en su mañanera de antier el presidente López Obrador ignoraba lo que Acosta tuiteó unas horas después porque respondió con candidez la amenaza contra Monreal: Se le preguntó: “¿No afecta esto al partido Morena? Ya ve lo que le pasó al PRD. ¿No le podría pasar lo mismo a Morena con estas acusaciones…?”.

El senador había ya alertado que comenzaba una “guerra sucia” al interior de Morena, lo cual era consecuencia de los destapes anticipados por la sucesión en el 24 que puede poner en riesgo el triunfo de la 4T.

AMLO respondió: “La verdad no afecta mucho, yo diría que nada, porque ya la gente está muy consciente, no se deja manipular. Pero es de mal gusto, aunque no afecte, no debería de hacerse eso, no hace falta (…). A veces esto tiene efecto de búmeran, o sea, perjudica a quien suelta ese tipo de cosas (…). Yo estimo muchísimo, muchísimo, muchísimo, la quiero mucho, mucho, la admiro por ser luchona, a Layda Sansores, que ha enfrentado todo, me consta: represión, fraudes. Es una mujer de lucha, con convicciones…”.

A pesar de la estimación, la admiración, el mal gusto y de que no hacía falta, la viperina salió anoche con la babosada de que Monreal cruzaba mensajes políticos y legales con el priista Alejandro Moreno, tratando de ayudarlo frente a los apetitos carcelarios de la golpeadora.

Lenguaraz como es, la gobernadora dejó ver que el ataque a Monreal fue para barbear a Claudia Sheinbaum por la pérdida electoral de más de la mitad de las alcaldías capitalinas, derrota que la presidenciable atribuye a Monreal. Cobarde (término que sorrajó a su calumniado), la pagafacturas políticas no se atrevió a reprocharle al secretario de Gobernación su descarado y sucio arreglo con el mismo desconfiable Alito para apuntalar la militarización a cambio de frenar su desafuero por enriquecimiento ilícito de que la fiscalía campechana lo acusa.

Un asco, pues, el vomitivo talk show de anoche, por más que su oportunista conductora se dijera feliz de “vivir el mismo sueño”. Ajá: antes el de Salinas de Gortari, hoy el de López Obrador.