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El presidente quizá añora el cómodo asidero de no ejercer el poder, la situación facilona de los reflejos opositores. Ayer lo traicionó el inconciente al afirmar que en México los medios están cerca del poder y no del pueblo ¡Pero si él es el poder¡ ¡Y sí están cerca de él!

Quiere mantener alertas a las clientelas electorales con el atractivo spin de los medios enemigos del pueblo, porque en cuanto divise la oportunidad querrá ejecutar su idea de campaña de “democratizar los medios”.

Y “democratizar los medios”, no vayamos a olvidarlo, es un concepto ejecutado por Hugo Chávez, Rafael Correa y los Kirchner, que acabó en cerco, cierre y quiebra de la prensa libre en Venezuela y, estuvo a punto de, en Ecuador y Argentina.

Pero el presidente es aquí injusto con los dueños de medios, porque la gran mayoría de éstos le rindieron por adelantado sus espacios editoriales (las portadas, noticieros, cobertura de eventos) desde un par de semanas antes de que ganara la elección.

Lo que ciertos medios permiten es la crítica al gobierno por parte de algunos de sus articulistas. Y eso no deja de merecer elogios, porque algunos dueños han soportado hasta una decena de cañonazos de menciones en la mañanera, a causa de esos articulistas.

De hecho, la inclinación de casi todos los medios al poder (en portadas, noticieros, cobertura de eventos) que, con mano firme, ejerce el Ejecutivo, fomentan la autocensura: los periodistas de medios tradicionales no copan las primeras filas de las mañaneras.

Los espacios preferenciales son ocupados por personas que sólo leen preguntas. Por tanto, según el riguroso conteo del doctor Luis Estrada, en las mañaneras hay 55 por ciento de probabilidad de que quien pregunta esté en la primera fila, y 23 en la segunda fila.

Así que hay que inquietarse al escuchar al Ejecutivo criticar, como ayer, que en México no hay un periodismo profesional e independiente, que está muy lejos de lo ético, cercano del poder económico y que no defiende al pueblo raso.

Porque, para acabar con ese periodismo que “que no defiende al pueblo raso”, otros populistas latinoamericanos (Chávez, Correa, los Kirchner) crearon ministerios populares para la información o leyes de “responsabilidad social” de radio y TV.

La “Ley de democratización de los medios” llevó a Chávez en 2009 a cerrar 32 emisoras de radio y TV. Ante las protestas, dijo: “Hoy chillan porque estamos democratizando los medios y asegurando la libertad de expresión”.

Aquí, el presidente le dijo a los medios, el 31 de octubre pasado, que “le muerden la mano a quien les quitó el bozal”. Y, al día siguiente aseguró, a modo de disculpa, que “le tengo hasta respeto a los perros”.

Sí: el presidente.