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Mientras no las apliquen con el dedo…
Florestán.

El domingo, en la misa de diez en la catedral del Sagrado Corazón de Jesús, en Ciudad Victoria, Tamaulipas, su obispo, Antonio González Sánchez subió al púlpito y soltó en su sermón:

Deseo fuertemente poder verlos a ustedes sin esa cosa que traen en su cara. Pero a mí me queda muy claro que el famoso cubrebocas es no confiar en Dios.

Su mensaje supero al reiterado del presidente López Obrador desde otro púlpito, el del salón Tesorería de Palacio Nacional, donde una y otra vez sostuvo que no lo usaba porque lo protegían los detentes de Jesús, su fuerza moral y porque sus médicos le dijeron que científicamente no estaba demostrada la protección de la mascarilla.

El caso del presidente se convirtió en un asunto de inmunidad por encima de todo y todos y tras superar el inevitable contagio lo primero que dijo fue que tampoco lo usaría porque ya no contagiaba, cuando López-Gatell había declarado que los recuperados aún pueden volver a enfermar y transmitirlo.

Esta actitud parecía imposible de superar hasta que el domingo lo rebasó el obispo que tampoco usa cubrebocas porque, afirmó, es no confiar en Dios y el no usarlo un acto de gracia del mismo Dios.

Ante tal dislate, el secretario general de la Conferencia del Episcopado, monseñor Alfonso Miranda Guardiola, puso distancia con el obispo para dejar en claro que esa no era la posición de la Iglesia Católica que está pidiendo por todos los medios el uso del cubrebocas. Cuidadoso con su hermano en Cristo, calificó de lamentable su dicho y que no tiene nada que ver la fe en Dios con el cubrebocas, que hay que usarlo como han pedido a su grey y que ese sermón en sentido contrario sí afecta, lamentablemente se vuelve viral y eso no abona a lo que el pueblo mexicano necesita, que es cuidarse y protegerse.

Al obispo González Sánchez hubo quién, de sus hermanos, lo corrigiera y fijara la posición de la institución.

En Palacio y en el gobierno, nadie.

RETALES

1. RETALES.- El apagón del lunes en el norte del país, viene a confirmar la vulnerabilidad en un tema de seguridad nacional: el suministro de energía. Bastó que Texas cortara el suministro de gas natural para alterar la vida de veinte millones de personas y todo por la incapacidad de la CFE para almacenarlo;

2. REGALO.- No sé cómo agradecerá el presidente López Obrador al gobierno de la India el regalo de 870 mil vacunas de Astra Zéneca, en el momento en que más las necesitaba. Le salvaron la semana, el programa. Gracias; y

3. TOPES.- Anoche superamos los 175 mil muertes por Covid y los dos millones de casos acumulados. Solo a 82 mil 204 personas le han puesto la dos dosis. Al ritmo del martes, 87 472 aplicaciones, México tardaría cuatro años en vacunarnos a todos. Es de esperar que con más dosis y pericia llevará menos tiempo.

Nos vemos mañana, pero en privado.