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Nacional Políticos, lo que quiere Trump
          El punto será el posicionamiento, hoy, de la presidenta de la República, en medio de la peor crisis que le estallaron en lo que va de su gobierno
Economía y Finanzas Citi anuncia el cierra de la venta del 22.6% de su participación accionaria en Banamex
Citi confirmó que, tras este proceso acelerado, no anticipa ventas adicionales durante el resto de 2026
Economía y Finanzas México pierde atractivo por los trámites que frenan la inversión, advierten especialistas
Un estudio reveló que el costo promedio que pierden las empresas por tiempos de espera de trámites asciende a 22.09 millones de pesos
Ciencia y Tecnología Nuevo satélite de la NASA revela en tiempo real el hundimiento de la Ciudad de México
El satélite NISAR de la NASA muestra que algunas zonas de la Ciudad de México se hundieron más de 2 centímetros por mes a finales del 2025
Nacional Manuel Albares subraya la “total normalidad” entre España y México tras reunirse con Sheinbaum
"Lo que hemos hecho es mirar hacia el futuro, esa gran etapa en las relaciones bilaterales", dijo Manuel Albares
El fin del sistema competitivo de partidos es otro resultado del 2 de junio. Se debe insistir en “competitivo”, porque partidos habrá. Por ejemplo, el 28 de julio participarán 34 partidos en las elecciones en las que arrasará el dictador Maduro en Venezuela.
Este escenario, que vivirá México de partido hegemónico, sin instituciones autónomas ni división de poderes, y derechos ciudadanos limitados, es el epitafio al PAN como partido que abrió la era democrática en México, con su triunfo electoral en el 2000.
Tras su triunfo electoral, el PAN desdibujó su discurso de partido de derecha impulsor de la prosperidad conseguida por medio del trabajo remunerado, de propiedad privada, del orden social basado en el cumplimiento de la ley, y el respeto a las instituciones del Estado.
Su gran error fue matarse por agradar a la izquierda. Las propuestas de Anaya en 2018 fueron más populistas que las del candidato de Morena. Fue Anaya quien prometió meter preso a Peña, aunque Anaya es un político hecho absolutamente por el Pacto por México de Peña.
El PAN nunca acabó de exponer sus ideas de derecha sin complejos: libertad con orden, compasión, el mercado, la competencia, la eficiencia, la propiedad y el emprendimiento. Siempre se sintió avergonzado de decir que esto es mejor que lo que plantea la izquierda.
Sí, porque ¿qué propugna la izquierda? Al menos la de antes del 2000, el PRD que acabó integrado al Frente Opositor el 2 de junio pasado: libertad con igualdad, justicia, Estado, la colaboración, la participación, la solidaridad y la regulación.
Hay que insistir en “izquierda de antes del 2000”, porque la que ganó la presidencia en 2018 y 2024 es una agrupación radical, estructurada alrededor de un comisariato ideológico fundamentalista, dirigido de manera vitalicia por un cacique, aunque no detente un cargo constitucional.
Morena no es partido, es un movimiento extremista que, desde el poder, mantiene a los ciudadanos hasta que tenga dinero, sin exigencias productivas a cambio; y que restringe sus derechos civiles y políticos. Para cuando esté en quiebra, tendrá una policía política.
El PAN se consumió tratando de presentar propuestas aceptables para la izquierda, tal cual lo hizo la candidata del Frente Opositor en las pasadas elecciones, en la idea de que era la “izquierda” la que tenía que decidir si ella era buena candidata o no.
El entreguismo a la izquierda, fulminó al PAN: perdió su esencia de partido que propugnaba que la vida debe protegerse y respetarse desde la concepción hasta la muerte natural; y que el libre intercambio de bienes, mediante el dinero, es el mejor camino para avanzar en la vida.
Pero eso ya es historia.
Lo que viene ahora es otra cosa.