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A estas alturas ya no cabe duda de que el gobierno del cuatrote prolongado hizo realidad la premonición de Lopitos, de que se preparaba un golpe técnico de Estado, sin violencia ni tapujos. Se consumó la semana anterior en el Congreso y en un ambiente de verbena y chascarrillo, con porras de los vencedores y sirenas de protesta de una oposición prácticamente inexistente: para decirlo en pocas palabras, la realidad es que todos los cambios o adiciones a la Constitución que haga la mayoría que el Ejecutivo tiene en ambas cámaras son inatacables: la restricción al amparo -último recurso del ciudadano ante los abusos de autoridad- pasó de ser artículo de una ley secundaria a precepto constitucional.

Se da en llamar a este movimiento la Supremacía de la Constitución, que es una tautología o una redundancia: la supremacía siempre ha estado ahí. Ahora bien,trasladado a otros tiempos, nada es eterno. Si en el futuro -como habrá de suceder- la composición del poder cambia, un Congreso distinto podrá hacer una contrarreforma y volver a poner al tren de la ley sobre sus rieles. Pero por el momento, la mayoría que el cuatrote tiene en el Legislativo le permite hacer lo que le indique que haga el Ejecutivo, desde restablecer la pena de muerte, eliminar el concepto de no reelección presidencial o en último caso convocar a un nuevo Congreso Constituyente y redactar una Carta Magna a la medida del cliente.

No es, a mi juicio, esa tirada a largo plazo la que se busca. Tampoco es la manifiesta intención de subyugar al Poder Judicial mediante ese trabalaneguas que ahora el INE tiene que descifrar para realizar dentro de ocho meses el primero de junio, la elección de todos los integrantes de la judicatura, especialmente los ministros de la Suprema Corte de la Nación.

El objetivo real es otro y es doble. Primero que todo, levantar una polvareda que nos impida ver al segundo. El segundo es que la señora Presidente ya está enterada, inevitablemente, que los dos problemas que México tiene que resolver de inmediato son el de la inseguridad violenta y criminal y el de la falta de liquidez en las arcas nacionales.

Todos sabemos que ninguno de esos dos problemas torales del país ha sido atacado. La violencia criminal está incontenible, por más destacamentos militares que se envíen a los sitios de mayor intensidad.

Pero, además, no hay dinero.

Todos los “guardaditos” que durante años se hicieron, desde el FONDEN para los desastres como el Otis o el John de Acapulco hasta casi el último de los fideicomisos, fueron aniquilados. Se necesita mucho dinero para cumplir los programas de asistencia social, pensiones, becas, dádivas. No hay dinero. Y entonces se presenta el pe$o de la ley.

En las arcas del Banco de México hay un estimado de 230 mil millones de dólares. Sólo que la Constitución, en el artículo 28, establece que el Banco de México es autónomio en sus funciones y administración. Explícitamente se dice “ninguna autoridad podrá ordenar al banco conceder financiamiento”.

Excepto, claro, que el artículo 28 de la Constitución se modifique. Porque de que se puede, se puede.

PARA LA MAÑANERA (Mientras me definen si son peras o las mismas sámaras de los olmos de antes): No puede, y con honestidad no debe, regocijarme la difícil situación que está encarando Televisa, que fue por treinta años mi casa, y a la que me siento sentimentalmente ligado por siempre. La renuncia, seguramente temporal, de Emilio Azcárraga Jean a la presidencia del consorcio de comunicaciones, obedece a las investigaciones que se hacen en Estados Unidos y Suiza sobre los sobornos pagados a altos funcionarios de la FIFA, para comprar su simpatía y voto en el otorgamiento de los derechos de transmisión por televisión de importantes eventos internacionales de futbol organizados por la FIFA.

La historia no es nueva y reventó en 2015 en el hotel Baur du Lac, en Zürich, cuando siete altos funcionarios FIFA fueron arrestados; algunos siguen presos, otros en libertad condicional. Ninguno de los implicados, cuyos nombre se han dado a conocer, son de Televisa o mexicanos. Pero entre los más famosos mencionados están el ex-futbolista Michel Platini y Josef Blatter, quien renunció ese mismo año a la presidencia de la FIFA.

Para Televisa el golpe es doble. Primero, por su presencia en la Bolsa de Valores de Nueva York, el daño financiero es previsible. Leo que el mandamás de la empresa fue recibido por la señora Presidente, sin que se dijera con qué objeto. Por otro lado, el escándalo afecta el prestigio de una empresa que quiero. Y eso me entristece.

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