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Lección histórica: los pueblos no pueden cometer errores en las urnas y esperar que la enmienda venga del exterior. Ocurre en Cuba, Venezuela y, pronto ocurrirá en México. Los pueblos se suicidan. Olvidan que los errores pueden ser el fin de un mundo.

Por eso, a la valiente opositora venezolana María Corina le falta razón al afirmar que “hemos expulsado a Maduro y ahora toca a la comunidad internacional decidir si tolera a Maduro”. No: los venezolanos no expulsaron a Maduro. Maduro sigue en el poder.

Y, desde hace años, el mundo libre no tolera a Maduro: ayer mismo, la ONU reprobó las elecciones que se robó Maduro el 28 de julio, Estados Unidos y Europa no lo reconocen como presidente, y en La Haya es procesado por crímenes de lesa humanidad.

Los venezolanos votaron libremente para cimentar al régimen que hoy encabeza Maduro. Gracias a votaciones libres, el chavismo cambió la Constitución, capturó el Poder Judicial, canceló los órganos reguladores autónomos y tomó el órgano electoral.

El chavismo se afincó con transferencias en efectivo a los venezolanos que votaron en masa a su favor en 2000-2010, sin interesarles la dictadura que les tejían alrededor: dictadura enhebrada con los petrodólares del barril de crudo a 100 dólares durante una década.

Chávez organizó 14 votaciones electorales para soldar, con el voto de la ciudadanía, su régimen sin separación de poderes, elecciones controladas por el gobierno, sin competencia, transparencia ni privacidad: una dictadura en toda regla.

Cuando se acabaron o menguaron transferencias en efectivo, los venezolanos comenzaron a votar contra el régimen, que dejó de hacerles transferencias en efectivo. Ejemplo fehaciente es la votación masiva en contra de Maduro el pasado 28 de julio.

Esa votación masiva en contra del sátrapa es el soporte moral de la valiente María Corina para escribir:

“Los venezolanos hemos cumplido con nuestro deber. Hemos expulsado a Maduro. Ahora le toca a la comunidad internacional decidir si tolera un gobierno demostrablemente ilegítimo. Hago un llamamiento a quienes rechazan el autoritarismo y apoyan la democracia a que se unan al pueblo venezolano en nuestra noble causa. No descansaremos hasta que seamos libres”.

Pero Maduro continúa en el poder porque aquellas 14 votaciones de Chávez, con el voto masivo comprado gracias a sus transferencias en efectivo a los electores, otorgaron al régimen la autoridad constitucional para contar los votos y decidir quién gana las elecciones.

La ola de protestas que siguió a las elecciones del pasado 28 de julio reveló el fortalecimiento del modelo represivo que construyó el chavismo, mientras la mayoría de los venezolanos miraba a otro lado, contentados con el cash.

Nadie más puede salvar a los pueblos de sus errores, que los mismos pueblos.