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Muy loable, la postura de México de proteger a sus empresas afectadas por una ley estadounidense que permite a sus ciudadanos expropiados en Cuba demandar a quienes hacen negocios en lo que era suyo y le confiscaron sin indemnizarlos.

Es el capítulo III de la Helms-Burton, una Ley impuesta por el gobierno de Clinton (12 de marzo de 1996), tras tenerla congelada, pero que firmó después de que Cuba derribó con misiles dos avionetas civiles estadounidenses.

Pero todo tiene su historia. Veamos la de esta Ley:

Con Clinton, Cuba vivía su mejor momento de deshielo con Estados Unidos, desde que el presidente mexicano Carlos Salinas ayudara a resolver (agosto de 1994) la Crisis de los Balseros y la firma de un acuerdo migratorio histórico entre La Habana y Washington.

Luego vino otro acuerdo histórico para intercambiar notas sobre las minas instaladas en el limite de la base de Guantánamo: 116.5 kilómetros cuadrados arrendados por Cuba a Washington en 1903 por 4,085 dólares anuales, y que en 1934 Cuba otorgó los derechos a perpetuidad.

El seis de octubre de 1995, Clinton suavizó el embargo de 1960, impuesto porque Cuba se negó a pagar 850 millones de dólares por las propiedades americanas expropiadas:

—Restauró el envío de remesas y quitó las restricciones para viajar a la isla a cubanos y a religiosos y académicos americanos.

—Permitió a agencias estadounidenses de noticias operar en La Habana.

—Permitió la venta de pollo, aceite de soya, harina, frutas frescas, forrajes, fungicidas, aparatos ortopédicos: Cuba se convirtió en uno de los 10 primeros países en la lista de receptores de productos de Estados Unidos.

Todo iba sobre ruedas hasta que la organización Hermanos al Rescate de Miami, que rastreaba con avionetas civiles el estrecho de La Florida en busca de balseros, tiró propaganda anticastrista en territorio cubano. Cuba advirtió que si eso volvía a ocurrir, las tumbaría con misiles.

Las regulaciones internacionales prohíben que aviones de guerra derriben naves civiles desarmadas: deben seguir protocolos de alerta, intercepción y escolta. Pero el 24 de abril de 1996, dos Mig-29 cubanos sencillamente tumbaron dos avionetas de Hermanos al Rescate.

Con el derribo de las dos naves civiles tripuladas por ciudadanos americanos, Cuba puso en ridículo a Clinton, dejó en ruinas todos los avances registrados y Clinton quedó obligado a firmar la Ley Helms-Burton, aunque aplazó seis meses el capítulo III.

Clinton, Bush y Obama lo aplazaron seis meses. Pero Trump acaba de firmarlo, provocando un tsunami de demandas de expropiados de manera ilegal hace 59 años. Total, si les hubieran pagado, hoy no habría embargo. Y si no hubieran tumbado las avionetas, tampoco Helms-Burton.

No siempre debes hacer lo que te dé la gana.