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En poco más de dos semanas estaremos inmersos en septiembre, el mes de México, el mes de la patria. Las calles se llenarán de banderas, los noticieros sonarán a mariachi y las pantallas se vestirán de verde, blanco y rojo.

Lo menciono porque hace unos días confirmé, con preocupación, que avanza y se consolida una nueva clase de mexicanos: los patriotas digitales.

Para ellos, México no se defiende en las empresas, en las aulas o en el campo, sino en las redes sociales. El nuevo himno nacional es un tuit incendiario y la bandera se ondea a golpe de like, en lives y videos que, seamos sinceros, también tienen su dosis de interés económico.

Ser parte de este club es sencillo: las marchas y los debates serios son para otros; aquí las batallas se libran desde la pantalla del teléfono.

Si quieren unirse a este grupo, aquí tienen la guía básica:

1. Elijan su uniforme.
No hay patriota sin una figura de culto. Escojan a su caudillo del momento y conviértanlo en el centro de su universo. Olviden la crítica: cuestionar es traicionar. Si alguien señala fallas en un programa social, respondan con su escudo favorito: “¿Y la estafa maestra de antes, qué?”. El pasado siempre gana discusiones.

2. Dominen el arte de citar sin contexto.
Una frase suelta vale más que mil datos. Si un comentarista, digamos “Pancho Mirasol”, dice: “Hay que ser prudentes con el gasto público, aunque implique apretarse el cinturón”, no compartan el video completo. No. Publiquen solo: “Pancho M. quiere que el pueblo pase hambre”. La indignación es su combustible.

3. El meme es su artillería pesada.
Olvídense de artículos o estudios técnicos. Un meme viral tiene más peso que cualquier sentencia judicial. Ante una decisión de la Suprema Corte que no les guste, basta con una foto de un ministro sosteniendo un dólar y la leyenda: “Juez vendido: traición a la patria”. Simplicidad letal.

4. El hashtag es su bandera.
Cada causa tiene el suyo. Si son “patriotas de la 4T”, inundarán las redes con #NoEstasSolo, seguido del nombre del funcionario en apuros. Si son “patriotas fifís”, se refugiarán en trincheras como #NarcoEstado o #EstadoFallido. Lo importante no es debatir, sino hacer que el algoritmo los ame.

Así se construye el patriotismo del siglo XXI: una burbuja de autoafirmación donde la realidad se deforma, el debate se extingue y la polarización se celebra.

Octavio Paz, en “El laberinto de la soledad” decía que la patria es un sistema de creencias compartidas, vivido en la crítica y la contradicción.

Pero en la era del patriota digital, la patria ya no está en el zócalo ni en el campo: está en el trending topic. Y mientras allá afuera siguen los baches, la inflación y la violencia, aquí adentro seguimos luchando… con un pulgar.

EN EL TINTERO

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