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Es para campeonato de congruencia: desde la oposición, el grupo político que hoy gobierna y su jefe el presidente, trajo a la OEA a investigar el caso Iguala. Pero ahora, desde el poder, no quiere que la OEA venga a observar las elecciones de junio.

Y desde la oposición, exigió a Estados Unidos respetar allá los derechos humanos de ciudadanos y residentes estadounidenses. Pero, ya en el gobierno, le pide, en la voz de su jefe el presidente, que no meta a defender los derechos humanos aquí.

Antes de Semana Santa, el gobierno mexicano justificó por adelantado su decisión de desaparecer el INE, y propuso oficialmente desconocer las misiones de observación de la OEA en los procesos electorales de los países miembros, como México.

El presidente de México y su nuevo aliado ideológico, el de Bolivia, firmaron un acuerdo para limitar las misiones electorales de la OEA, al considerarlas “intervenciones del organismo multilateral en la política interna de las naciones”.

Y, en la Semana Santa, el presidente mexicano criticó que el gobierno de Estados Unidos opine sobre violaciones a los derechos humanos de su amiga personal Sanjuana Martínez a los periodistas en huelga de Notimex.

“Nosotros no nos metemos a opinar sobre violaciones a los derechos humanos en Estados Unidos, no podemos opinar sobre lo que sucede en otro país, entonces ¿por qué Estados Unidos opina sobre cuestiones que sólo competen a los mexicanos?”, dijo.

Veamos, sobre la OEA:

Desde la oposición, el grupo político que hoy es Morena en el gobierno, exigió a la administración anterior aceptar una misión de expertos de la Comisión Internacional de Derechos Humanos de la OEA para investigar la desaparición de los 43 de Ayotzinapa.

Como miembro de la OEA, México aceptó el trabajo de la CIDH y le pagó dos millones de dólares de nuestros impuestos. Claro que al gobierno anterior no le gustó, pero tuvo que aceptarlo por ser miembro de la OEA. Y no se es miembro sólo para lo que conviene.

Incluso, desde la oposición, el actual presidente mexicano presentó ante la OEA, el 16 de marzo de 2016, una denuncia contra las medidas antimigrantes que estableció dentro de Estados Unidos el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Veamos, sobre Estados Unidos y los derechos humanos:

Estados Unidos le permitió al hoy presidente ir allá como candidato presidencial a hacer campaña y hasta comparar con Hitler al presidente Trump, a quien después, sin embargo, le agradeció que no se metiera en los asuntos de México, siendo ya él presidente.

Se trata de la simulación de la condición ética (en todos los ámbitos de la vida) llevada a política de Estado.

A la manera de gobernar un país, pues.