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Estados Unidos golpeó esta semana, por ahora con medidas administrativas, un centro de capacitación comunista rusa en Nicaragua. A cinco días de las elecciones en México, esta acción recuerda que el vecino tiene intereses, y no amigos.

Y el actual gobierno mexicano deja al siguiente graves pendientes con Estados Unidos, irresueltos aún, debido a un interés superior: que el actual presidente mexicano le funcionó como yunque contra la migración ilegal, con 128 mil soldados en la frontera.

Explicó Donald Trump sobre la labor de policía migratorio del presidente mexicano: “Este presidente socialista de México es un gran caballero, mi amigo: me colocó 28 mil soldados mexicanos en la frontera; mientras yo construía el muro”.

Explicó Donald Trump sobre esta decisión del presidente mexicano: “Le dije a Ebrard necesitamos 28 mil soldados en la frontera, gratis, algo llamado Quédate en México’. Ebrard me dijo: ¡Será un honor tener 28 mil soldados en la frontera ¡Queremos tener Quédate en México!”

El presidente Joe Biden mantuvo la mismo línea con México al suceder a Trump: no inmiscuirse en el desmantelamiento de la democracia en su patio geopolítico trasero, mientras el jefe de ese patio cuidase de que los migrantes no cruzaran su cercado.

Pero, así como hoy tiene un interés como poder hegemónico, Estados Unidos mañana tendrá otro interés: y eso puede ser tan rápido como en el siguiente sexenio. El golpe al centro ruso en Nicaragua en un ejemplo.

Rusia montó un campo de entrenamiento militar para que Ortega supuestamente enfrente el narcotráfico, con 20 tanques de guerra T-72B, además de 12 sistemas de defensa antiaérea ZU-23-2, helicópteros Mi-17V-5 y vehículos blindados. Trump y Biden lo habían tolerado.

Pero la semana pasada, Estados Unidos consideró al Centro de Capacitación del Ministerio del Interior de Rusia en Managua, como “actor clave” en la represión desatada por el gobierno de Ortega contra las voces críticas, entrenando a los represores del régimen”.

Y anunció la restricción de visado a 250 funcionarios nicaragüenses, más sanciones contra dos empresas mineras nicaragüenses usadas por el Ortega “para manipular el sector del oro y beneficiarse de operaciones corruptas”.

Estados Unidos considera el campo de entrenamiento ruso de Nicaragua un “nido de espías rusos”. Ojo, “nido de espías rusos” es la expresión del jefe del general Glen VanHerck, jefe del Comando Norte para referirse al exceso de diplomáticos rusos en México.

“Ellos buscan desde México influir en la política de Estados Unidos”, dijo.

Es cierto que en este sexenio Estados Unidos permitió a México cocerse en su propio caldo con los amigos que le endilgó La Habana: Rusia, Irán, Venezuela, Nicaragua, los asesinos de Hamas… Pero eso no quiere decir que sea para siempre.

El próximo gobierno mexicano lo sabrá.