Minuto a Minuto

Nacional Políticos, lo que quiere Trump
          El punto será el posicionamiento, hoy, de la presidenta de la República, en medio de la peor crisis que le estallaron en lo que va de su gobierno
Economía y Finanzas Citi anuncia el cierra de la venta del 22.6% de su participación accionaria en Banamex
Citi confirmó que, tras este proceso acelerado, no anticipa ventas adicionales durante el resto de 2026
Economía y Finanzas México pierde atractivo por los trámites que frenan la inversión, advierten especialistas
Un estudio reveló que el costo promedio que pierden las empresas por tiempos de espera de trámites asciende a 22.09 millones de pesos
Ciencia y Tecnología Nuevo satélite de la NASA revela en tiempo real el hundimiento de la Ciudad de México
El satélite NISAR de la NASA muestra que algunas zonas de la Ciudad de México se hundieron más de 2 centímetros por mes a finales del 2025
Nacional Manuel Albares subraya la “total normalidad” entre España y México tras reunirse con Sheinbaum
"Lo que hemos hecho es mirar hacia el futuro, esa gran etapa en las relaciones bilaterales", dijo Manuel Albares

Lo que el sátrapa Daniel Ortega llevó a la práctica, aquí el presidente lo airea a diario con su verbo flamígero: Ortega anuló los títulos a 26 abogados críticos; el presidente mexicano dice que “son hasta doctorados, pero son deshonestos, pero corruptos”.

En su ofensiva contra el Poder Judicial, al que ya tiene demolido, Ortega decidió despojar de sus títulos a 25 de los juristas porque se han caracterizado por su defensa de los presos políticos, tras las protestas sociales de 2018 en el país.

La animadversión del dictador nicaragüenses contra los jueces, coincide con la del mandatario mexicano, quien acusa a los impartidores de justicia de gozar de privilegios, como tener salario, gastos en seguros médicos, lentes para ver y un vales de comida.

Ortega, por su parte, también despojó de nacionalidad nicaragüense a una treintena de abogados, metió a 15 a la cárcel y expulsó del país a más de 30. O sea, no le gustan los abogados. Desprecia la ley, pues.

El mandatario mexicano también, aunque hasta ahora se ha quedado en la propaganda viperina y frases como “a mí que no me vengan con que la ley es la ley”, o que “son un bastión más del conservadurismo corrupto”.

Pero todo eso viene de Hugo Chávez, quien es el santón de Ortega y del gobernante mexicano. Chávez hundió a Venezuela para siempre en abril de 2003, cuando Chávez decidió eliminar al talento del país, por considerarlo “una lacra”.

De un plumazo, el fallecido dictador venezolano despidió de tajo a 17 mil 871 altos profesionales del monopolio estatal del petróleo, PDVSA que, hoy, está proclamado en emergencia oficial, y tiene que contrabandear petróleo en Irán.

Antes de ser desmantelada por Chávez, PDVSA era la mejor empresa del mundo en desempeño y rentabilidad, pero Chávez decidió que “el pueblo no necesita a esas lacras”, en referencia a los ingenieros, prospectores, técnicos, agrimensores, arquitectos…

Cuando Chávez echó a los profesionales y los sustituyó con  improvisados de 10 por ciento de capacidad y 90 de fidelidad, PDVSA necesitaba una inversión anual de cuatro mil millones de dólares para mantener su nivel de producción de antes de Chávez.

Sin embargo, Chávez prefirió meter esos cuatro mil millones de dólares a los programas clientelares que le garantizaban el voto en las capas más bajas de la población y, después que arreció la debacle del país, de la clase media empobrecida y, ya, necesitada.

Una de las abogadas críticas a las que Ortega les quitó el título, dice que “años de estudio y experiencia profesional no se borran con una circular de undictador, con resolución judicial cobarde, porque no poder callar una voz”.

Tiene toda la razón. Pero ya la destitularon.