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Así se hace el pollo de KFC
Foto de Gizmodo

¿Se acuerda que hace días le conté como se hace, paso por paso, la carne para las hamburguesas de McDonald’s? Pues ahora le voy a mostrar cómo se hace el pollo de KFC, desde que llega en crudo a los restaurantes hasta que se sirve a la mesa.

¿Sorpresas? Ninguna, en realidad.

Primero, llega la carne de pollo al restaurante. Las piezas de pechuga, muslos, piernas y alas de pollo se inspeccionan una a una, revisando que la carne no esté dañada, que no queden restos de plumas o algunos órganos.

Segundo, las piezas se sumergen en una salmuera, o agua con una alta concentración de sal, para lograr que el empanizado que se le agregará más tarde se adhiera al pollo.

Tercero, se seca el pollo sacudiéndolo siete veces dentro de la canastilla, eliminando el resto de la salmuera antes de pasarlo al empanizado.

Cuarto, se coloca el pollo en el pan de la receta secreta original, y se cubren las piezas, asegurando que queden totalmente empanizadas. La mezcla es tan fina como harina, o incluso más, por lo que hay que revolcar las piezas varias veces. En específico, siete veces.

Quinto, se colocan las piezas en una canastilla metálica y se sacuden, de nuevo, siete veces, para eliminar el exceso de empanizador.

Sexto, se colocan las piezas en una charola de la freidora, en donde se acomodan aprovechando al máximo el espacio disponible, para después freírlos a presión en máquinas especiales.

Séptimo, esperan 10 minutos para que las piezas adquieran el color dorado por fuera hasta que  estén bien cocidas por dentro, y listas para servir.

¿Cómo ve? No tiene nada de especial hacer el pollo KFC, y aunque no lo crea, se hace con piezas frescas, no congeladas.

Con información de Gizmodo