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#LaPeorMamá La teoría de las fichas
Foto de Archivo

En verdad yo intento no juzgar a los papás y las mamás porque me parece que todos estamos haciendo lo mejor que podemos. Todos educamos a nuestros hijos con las herramientas que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestro camino.  

La verdad es que después de tomar mi certificación de PECES (Padres Eficaces Con Entrenamiento Sistemático), he estado mucho más atenta a lo que sucede a mi alrededor. Y tristemente me doy cuenta del daño que sin querer le hacemos a nuestros hijos.  

Les voy a contar lo que observé uno de estos días de vacaciones e intentaré únicamente usarlo como ejemplo.  

Sale un niño con su papá, yo pensé que a jugar fut. El chavillo de unos 6 años y un hermanito como de 3; los dos ataviados con el uniforme del Madrid. Cuando nos vamos dando cuenta más que juego era entrenamiento, había conos y balones y tapas. Y el tono del papá era completamente de un entrenador.  

De entrada al más pequeño ni siquiera lo dejó jugar o entrenar. Lo mandó a que se fuera a otro lado por una pelota porque el balón era para el entrenamiento de su hermano mayor.  

Al hijo mayor lo puso realmente a entrenar:

  • ¡Un sprint! – le gritaba.
  • ¡Un buen sprint! Eso no es sprint. ¡Corre bien!

El niño corría lo más rápido que podía para poder cumplir con lo que el papá indicaba, y el hermanito corría atrás de él tratando de atraparlo sin ningún éxito.  

Yo no sé si ustedes han escuchado una teoría que dice que los papás debemos darles la mayor cantidad de fichas a los hijos para que enfrenten su día a día, pues entre una cosa y otra durante el día van perdiendo fichas. 

Estas fichas se pierden cuando alguien los molesta, o cuando un maestro los regaña o cuando tienen que enfrentar un miedo muy grande como puede ser hablar en público. 

Y obviamente las fichas se dan con estímulos, reconocimientos, validación de sentimientos, confianza, etc.  

Normalmente quienes se preocupan y se encargan de dar las fichas son los papás. Algunas veces nos encontramos con maestros que también las dan pero no es tan frecuente; en cambio, todo mundo quita fichas. Pero, ¿qué pasa si los papás en lugar de dar quitan fichas?

  • ¡Tira con la izquierda! – gritaba el papá que estaba entrenando al niño.
  • ¡Esa no es la izquierda! – Un niño de 6 años frecuentemente aun no tiene bien definida la lateralidad, o sea, no sabe cual es la izquierda.
  • ¡Eso no es tirar! ¿Por qué no puedes hacer lo mismo que haces con la derecha con la pierna izquierda?
  • ¡Tira con la izquierda! ¡Pero bien!
  • Es que no puede ser. ¿Viste como tiraste? ¡Por eso es que no metes goles en los partidos!

La realidad es que mi mente juzgó mucho, no lo puedo negar. Sentí muy feo por el niño y también por el papá. Pensé lo útil que sería que le dijera lo hábil que es para tirar con la derecha, porque en verdad lo era. Pensé la cantidad enorme de fichas que le quitó tal vez sin darse cuenta.  

¿Saben cuánto tiempo duró este episodio? No más de 15 minutos.  

¿Saben cómo terminó este episodio? El niño le dijo a su papá que ya no quería jugar con él. 

Yo sé, estoy segura que el señor no lo estaba haciendo para lastimar a su hijo. Me parece que lo único que quiere es que sea mejor en el futbol, pero si hubieran visto la cara del niño cada vez que su papá le decía implícitamente que no lo hacía como él quisiera, ufff.  

No sé si esté hiriendo susceptibilidades; probablemente sí. No es nada personal, en realidad adorné algo la historia para poder exponer el punto.  

Papás y mamás, démosle fichas a nuestros hijos, suficientes para que les duren todo el día, y asegurémonos de que al final del día se vayan a dormir con más fichas de las que tenían cuando despertaron.  

Solo un pequeño consejoDe nada.

Gracias por leer.

#LaPeorMamá